Los pedagogos en el CDL de Madrid

La diosa Minerva, logo del CDL

El día 25 de marzo de 2022 viernes, a las 10 de la mañana, tuve mi 2º encuentro en una semana con el decano del CDL de Madrid. Había tenido el 1º el lunes anterior, y por falta de tiempo para aclarar cuestiones de procedimiento, hubimos de repetir la cita.
En la madrugada del 25, a las 5:00, desvelada por la preocupación que me provocaba el asunto que quería tratar con él, y mi dificultad para comunicarle mis ideas de forma eficaz y breve, se me ocurrió enviarle un mail que contenía una presentación. Cuando llegué a su despacho, a las 10 de la mañana, lo estaba viendo en su ordenador. Acerté con mi idea, porque su reacción al saludarle fue muy cordial, y me dijo inmediatamente que la visión de mi presentación le sugería la idea de convocar una reunión de pedagogos, encabezada por él, para el día 20 de abril. Después de dos aplazamientos, se realizó la reunión el día 10 de mayo. De esa reunión hablaré en otra entrada.

Esta era la presentación. https://es.slideshare.net/secret/tDdf948zEsprLo

Por fin se iba a producir un hecho notable y real que le implicaba directamente. Yo llevaba casi un año trabajando «en la sombra» para «potenciar la sección de pedagogía» (las comillas son indicadoras de que esas no fueron mis palabras, sino de quien me las dijo a mí, pidiéndome que abordara el objetivo, ya que la sección «estaba muerta»). Había redactado una carta y elaborado un cuestionario para enviar a todos los pedagogos colegiados, con el fin de conocer sus necesidades profesionales, demandas, satisfacción y expectativas con respecto al Colegio. Tanto la carta como el cuestionario fueron sometidos a filtro y modificación por el decano, y probablemente por otros colegas pertenecientes a la Junta de Gobierno, y finalmente, el conjunto, que se había dado por bueno en noviembre de 2021, se publicó y se envió por mail a los compañeros el 24 de febrero de 2022. Cuando yo le solicité al decano la entrevista que tuvimos que hacer en dos sesiones, perseguía su intervención en los métodos de trabajo que se habían puesto a mi disposición, o sea , ninguno, en esencia, para poder avanzar.

Las trabas burocráticas habían sido notables: retraso en la publicación de la encuesta; alteración de la fórmula acordada con quien me había «reclutado» para la tarea, hurtándome el acceso a la cuenta de correo que recibía las respuestas al formulario (con la argumentación peregrina de que yo no debía tener «datos personales», pese a que me habían hecho firmar un documento de adhesión a su política de protección de datos) y eso que me entregaron las respuestas en papel, conteniendo los nombres, teléfonos y domicilios de los encuestados; pobreza de medios técnicos (¡si yo hacía uso de aquellos mails en un número superior a 30 envíos, el dominio de web se bloquearía!); silencio «administrativo» para explicarme por qué mi nombre aparecía y desaparecía como «coordinadora» de la sección en la web; desagradables reacciones del único pedagogo que figuraba hasta entonces como «contacto» en la sección de pedagogía de la web, (que vio amenazada con mi llegada a escena su exclusiva de representación colegial); etc.

Dado que no me facilitaron las direcciones de correo, como digo, yo me ingenié con los números de móvil para entrar en contacto con todos ellos y solicitarles su mail, a lo que la mayoría accedió. No son muchos, así que formé un grupo de WhatsApp y con él procuro mantenerlos al día de lo que va sucediendo. Es interesante apuntar que tanto en la primera reunión como en la segunda, celebrada en junio, la persona que me entregó las respuestas al formulario, insisto, sin direcciones de correo, me ha pedido, descuidadamente, que yo convocara a mis encuestados (por mail, claro). Me he negado, naturalmente, con la respuesta obvia: «no los tengo».
Si ahora me decido a publicar todo esto aquí, es porque sigo el ejemplo de una de las personas convocadas por el decano en aquella reunión y la siguiente, que publica en su blog absolutamente todo lo que hace en relación con su profesión, y lo hace además con el logo del CDL en su página web. No he conseguido saber si esto es legítimo, o legal, porque el enlace que el Colegio tiene en su página web para conocer la normativa correspondiente, no funciona.

Continuará…

Por Carmen

Pedagoga jubilada, siempre ejercí de forma independiente y ayudé a mis clientes a superar "su fracaso escolar" con la convicción de que el fracaso no era suyo...ahora sigo preocupada los nuevos cambios de la escuela, intentando adaptarse a los cambios sociales...y expreso mi opinión en este blog.

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