ACERCA DE LOS ESTILOS DE APRENDIZAJE

En un manual escrito allá en el 2000 por un economista y pedagogo (ORIOL AMAT)  para servir a los formadores de adultos en sus trabajos preparatorios antes de dar una clase, se hace alusión a los distintos estilos de aprendizaje que tenemos las personas, y en ese contexto se entiende que los alumnos son adultos realizando cursos de perfeccionamiento en sus empresas, a los que hay que respetar no sólo como alumnos, sino como clientes, en un sentido algo más (mucho más) mercantilista que el que se suele admitir en el mundo escolar. Pues bien, una de las claves para manifestar ese «respeto al cliente» es, como digo, considerar siempre el estilo de aprendizaje de cada uno. Y para ilustrar el concepto y orientar el buen hacer del profesor correspondiente, el autor enumera algunas teorías elaboradas con diferentes puntos de vista, por expertos en la materia. 

Una de esas teorías es del conocido Erich Fromm, aunque su popularidad no se la deba precisamente a la elaboración de esas teorías, sino a otros análisis de la personalidad. En este caso, Fromm divide a los individuos que abordan el aprendizaje en dos clases, que nuestro economista /pedagogo resume así: 

Siguiendo a Fromm1, podemos referirnos a los alumnos que persiguen el tener o a los que están interesados en ser. Ambos planteamientos conducen  a formas de  aprender  distintas:

-Tener: Son alumnos concentrados en escuchar las palabras del profesor para poder transcribirlas en los apuntes lo más fielmente posible y así aprenderlo todo de memoria y aprobar el examen. No esperan reflexionar sobre lo que dice el profesor ni desean ningún cambio en su forma de pensar. Son alumnos que reaccionan positivamente ante los métodos pedagógicos pasivos como la lección magistral, por ejemplo. En cambio, reaccionan negativamente cuando se les pide que adopten un comportamiento  activo y que  opinen,  o que trabajen en   grupo.

La masificación de algunas universidades fomenta este tipo de estilo de aprendizaje. Los alumnos entrenados así suelen preferir  la técnica de  la  memorización  para aprender.

-Ser: Son alumnos interesados en reflexionar sobre lo que se comenta en clase o sobre las lecturas que propone el profesor. Están abiertos a cambiar a través del proceso de formación y a participar activamente en clase. Reaccionan positivamente si se utilizan metodologías activas tales como el caso, los juegos de roles, los juegos de empresas, etc. En cambio, reaccionan negativamente si se les pide que memoricen teorías.

La formación de perfeccionamiento directivo o los programas de doctorado suelen fomentar este tipo de actitudes. En estos programas, el aprendizaje a través de la memorización del alumno  tiene  escaso sentido.

Lo que a mí me llama la atención de este fragmento, es que se atribuyen a niveles universitarios de la enseñanza los contextos e influencias que animan o determinan la pertenencia a uno u otro tipo de «alumno, o estilo de aprendizaje».  Yo considero que los alumnos están entrenados por el sistema escolar desde su más tierna infancia para llegar a pertenecer al primer tipo: al de los que quieren TENER, o sea, APROBAR. 

Sólo aquellos que consiguen hacer valer una fuerte personalidad desde los primeros años pueden llegar a pertenecer al segundo grupo, y cuando es así, el apoyo y aliento para hacerse valer en ese empeño se debe en un 99% al ambiente familiar, que paradójicamente el mundo escolar reclama y solicita constantemente. 

¿Ustedes qué opinan? 

 

Por Carmen

Pedagoga jubilada, siempre ejercí de forma independiente y ayudé a mis clientes a superar "su fracaso escolar" con la convicción de que el fracaso no era suyo...ahora sigo preocupada los nuevos cambios de la escuela, intentando adaptarse a los cambios sociales...y expreso mi opinión en este blog.

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